Hubo un tiempo en el que mirar al espejo y ver detrás mías a K era lo único que necesitaba.
Antes, cuando nos mirábamos en este, sus manos siempre estaban rodeando mis caderas, así, como cuando salíamos de la ducha, cuando me abrazaba, o como cuando terminaba el amor de hacernos.
Sonreía y cuando yo me giraba, dejando el espejo atrás y mi espalda desnuda mirando a este, K sonreía y estornudaba, y decía que no había una espalda más bonita que la mía.
Hubo un tiempo en el que mirarme al espejo se hacía bonito. Yo siempre lo supe: estaba enamorada de K.
Y K nunca lo supo, pero él también estaba enamorado de mí.
©Alejandra
Don't Copy
Precioso, como siempre. ¡Un abrazo!
ResponderEliminarmuchísimas gracias Evolet! un abrazo fuerte
ResponderEliminar