miércoles, 28 de marzo de 2012

dormi-dos.


Cuando te quedaste dormido no roncaste, ni pensé en otra cosa que no fuera que te habías quedado dormido. Y que estabas a mi lado.
Bueno, realmente no sé si roncaste; pero al menos yo no te escuché.
Eso sí, cada vez que expirabas mis manos no podían evitar buscar en mi barriga las tuyas. Las sonrisas, aunque estuviera oscuro, se veían. Mis razones se juntaban con las tuyas dejando solo amor; y no hacía falta decir "te quiero" para sentirlo.
Y eso que dijeron una vez de que "no hablen de paisajes si no han visto su cuerpo", os afirmo que es verdad.
En serio, eramos como dos cucharas en el cajón de la cocina. Encajados, uno en el otro, como si estuvieras hecho para encajar en mí.
Y yo solo pido una noche así. Cada día.


Alejandra©
DON'T COPY

4 comentarios:

  1. Y yo sólo pido poder leer algo así. Cada día.

    ResponderEliminar
  2. Mil gracias Anna, me alegra muchísimo leer tus comentarios:)

    ResponderEliminar